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Científico del IVIC: Venezuela tiene la obligación de organizar la minería porque sus daños pueden ser irreversibles

Prensa Minería/Karina Depablos.- “El Arco Minero del Orinoco (AMO) era necesario hace 10, 20 y 40 años. El Estado debe organizar, entender, administrar y tratar de dirigir una actividad minera que tiene más de 150 años de historia; pero eso sí: debe hacerlo estudiando todas las complejidades de la zona para no crear daños incalculables”.

Esta es la apreciación que tiene el biólogo Francisco Herrera, miembro del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), sobre la política del Arco Minero del Orinoco. El científico advirtió que, en el momento que vive el planeta, cualquier actividad que se desarrolle en la naturaleza requiere de más y mejores consideraciones, amplios debates democráticos e investigaciones rigurosas.

Planta de lixiviación_JG_1De acuerdo con este investigador, que posee un doctorado en Ecología de Suelos de la Universidad de Exeter en Reino Unido, era imprescindible crear una política integral como el Arco Minero del Orinoco, pues los daños ambientales de la minería son acumulativos; y solo con planificación y un control estricto, se puede minimizar el impacto en el ecosistema.

“El planeta está en el momento más crítico, no solo Venezuela. El Estado necesita incrementar la inversión en investigación científica e innovación tecnológica para minimizar el impacto ambiental causado por la minería. Debemos entender y conocer geográficamente el AMO para hacer una planificación eficiente; es decir: no podemos hablar de 112 mil kilómetros cuadrados, tenemos que hacer una acotación, lo que denominamos parche, un sector estrictamente delimitado donde se desarrollará la minería, y una acotación del sector que será impactado”, expresó.

Durante su participación en el programa En la bulla, transmitido por RNV Informativa, Herrera comentó que, con la minería, se generan zonas de sacrificio, en donde no es posible recuperar la naturaleza, en una escala humana ni ecológica, con las condiciones con las que se estaba desarrollando la exploración y explotación de minerales, por eso “es necesario actuar de forma rápida y eficiente”.

“Debemos tomar medidas, insisto, acotar las zonas intervenidas. La acotación debe ser temporal y espacial. El proceso de lixiviación con cianuro es una tecnología menos invasiva con el ambiente. Es biológicamente un poco más trabajable en la naturaleza, menos contaminante. El cianuro es mucho más fácil de monitorear en sistemas acotados; pero el mercurio es inadmisible. No puede haber flexibilidad con el uso de mercurio”, enfatizó.

Investigación necesaria para la acción necesaria

Para el científico Francisco Herrera, la experiencia extranjera en temas ambientales no funciona para Venezuela, puesto que se deben generar plataformas de investigación que ofrezcan soluciones ajustadas a la realidad de la nación.

“Yo creo que el capitalismo no favorece la investigación para resarcir daños ambientales, por eso tenemos el desastre que tenemos —planetariamente hablando—. Tenemos que invertir aceleradamente en investigaciones, entender cómo funcionan los sistemas base, ambientales, sociales, y generar respuestas para nosotros, para Venezuela. En temas ambientales no nos sirven, estrictamente, las experiencias de Canadá, Australia ni Argentina; ellos nos pueden dar ideas, pero necesitamos generar conocimiento local para trabajar”, manifestó.

Herrera reiteró que, antes de iniciar actividades mineras en el país, el Gobierno nacional debe trabajar y prepararse para la recuperación del espacio; en otras palabras: debe generar una planificación inicial, una pre-ocupación del espacio, una pre-atención al problema ambiental.

“No es cuando nosotros queremos es cuando es necesario. Debemos generar aprendizaje propio que implique un accionar propio. Hay una matriz de opinión negativa en la que parece que se quiere perpetuar la actividad minera en el país. Acá, estamos tratando de transformar una cultura minera, una actividad histórica arraigada, practicada con el uso del mercurio. Creo que lo que obtenemos de la extracción de oro debe ser reinvertido en el tema ambiental. Venezuela tiene reinversión social de casi 80 %, una de las más altas del planeta, pero en el tema ambiental no alcanzamos esas cifras”, explicó.

Herrera reiteró que la actividad minera como sistema económico trae beneficios para todo el país. Sin embargo, indicó que tiene consecuencias serias en la población presente y futura, por lo que se necesita invitar al debate, la discusión y generar propuestas de acción inmediata.

“Deberíamos tener en cuenta una interrogante, cómo podemos propiciar con recursos propios la investigación, las capacidades de investigación para conservar, preservar y recuperar el ecosistema. Sabemos de actividad minera porque estaba allí, pero nunca antes habíamos tenido un Estado que asumiera la responsabilidad. Creo que debemos tener altos estándares en las negociaciones y en los acuerdos que se firmen en materia minera; que los temas ambientales y sociales se ajusten a la expectativa de la población venezolana”, subrayó.

El investigador añadió que oponerse a la minería no es factible, puesto que implica pérdidas de tiempo, esfuerzo y recursos. Sin embargo, declaró que hay que dedicarse a construir la institucionalidad, encargada de controlar los efectos de la minería, en todas sus escalas.

“Gracias al proceso revolucionario, las implicaciones del discurso de Hugo Chávez con el quinto objetivo del Plan de la Patria, tenemos ahora un elevado nivel de ecología política, una compresión cuasi filosófica de los problemas ambientales. Nosotros sí podemos estar a la vanguardia de muchos países del planeta por eso hay un gran reto, los venezolanos y las venezolanas se han convertido en interlocutores muy bien preparados. ¡Vamos por ellos!, vamos a la consulta y a la participación de todos”, recalcó.

Foto: Jonnathan Gudiño